Cómo convivir con la intolerancia a la lactosa

Cómo convivir con la intolerancia a la lactosa

Todos conocemos a alguna persona con intolerancia a la lactosa, un familiar, un amigo, un conocido o nosotros mismos sin ir más lejos.

La intolerancia a la lactosa es un problema bastante común entre nuestra población y no está de menos conocer un poco más de información sobre el tema.

La lactosa está presente en la leche de todos los mamíferos: vacas, cabras, ovejas y, nosotros, el ser humano.

Por norma general, nuestro organismo es capaz de romper la lactosa en los dos azúcares simples que la forman, la glucosa y la galactosa, gracias a la enzima lactasa. Dicha enzima suele estar presente en el intestino delgado, pero existe la posibilidad de que nuestro organismo no produzca la suficiente. En ese caso, estaremos hablando de un individuo con intolerancia a la lactosa.

Los efectos que puede provocar la ingesta de productos lácteos, a un intolerante a los mismos, suelen ser: dolor e hinchazón abdominal y diarrea, aunque ya sabéis, cada persona es un mundo. 

Dicha intolerancia se puede presentar desde la niñez o iniciarse en cualquier otra etapa de la vida. Cualquiera de nosotros puede llegar a ser intolerante en algún momento; pero no os asustéis, existen soluciones eficaces para resolver el problema. 

En empresas como Flor de Burgos disponemos de una gran variedad de productos sin lactosa, tales como: yogures, queso fresco, queso de untar, queso en lonchas, queso rallado… los cuales gozan de un sabor espléndido y una textura maravillosa, capaz de adaptarse perfectamente en la elaboración de cualquier plato que queramos cocinar.

La lactosa es muy importante en nuestro organismo, seamos intolerantes o no, y los productos sin lactosa contienen una mínima porción de la misma para poder digerirla y obtener los beneficios que nos aporta, sin la necesidad de tener que tomar algún tipo de suplemento.